Este blog solo contiene retazos de una realidad difusa, de la cual es difícilmente discernible saber si en algún momento ocurrió, pues de ella solo conservo oscuros deseos. Lo único que resulta evidente, es que esos recuerdos me han dejado hechizado hasta la fecha
If the doors of perception were cleansed everything would appear to man as it is, infinite...
Mi cuerpo siempre representará esa jaula que me ata al polvo, fugaz. Real. Trágicamente real. Aceptar sus limitaciones y reconocer sus posibilidades frustradas. Círculo, espiral, uróboros, Borges, círculo, círculo, círculo.
Imprescindible texto de Mario Vargas Llosa. Lamento enormemente identificarme con sus palabras, fiel reflejo de una sociedad que intenta vivir demasiado deprisa, una sociedad que se engulle lentamente a sí misma. Pronto será hora de vomitar. Pronto será hora de reponerse de la resaca:
"Éste sólo quiere ser un testimonio personal, en el que aquellas cuestiones se refractan en la experiencia de alguien que, desde que descubrió, a través de los libros, la aventura espiritual, tuvo siempre por un modelo a aquellas personas cultas, que se movían con desenvoltura en el mundo de las ideas y que tenían más o menos claros unos valores estéticos que les permitían opinar con seguridad sobre lo que era bueno y malo, original o epígono, revolucionario o rutinario, en la literatura, las artes plásticas, la filosofía, la música. Muy consciente de las deficiencias de mi formación escolar y universitaria, durante toda mi vida he procurado suplir esos vacíos, estudiando, leyendo, visitando museos y galerías, yendo a bibliotecas, conferencias y conciertos. No había en ello sacrificio alguno. Más bien, el inmenso placer de ir, poco a poco, descubriendo que se ensanchaba mi horizonte intelectual, que entender a Nietzsche o a Popper, leer a Homero, descifrar el Ulises de Joyce, gustar la poesía de Góngora, de Baudelaire, de T. S. Eliot, explorar el universo de Goya, de Rembrandt, de Picasso, de Mozart, de Mahler, de Bartók, de Chéjov, de O'Neil, de Ibsen, de Brecht, enriquecía extraordinariamente mi fantasía, mis apetitos y mi sensibilidad.
Hasta que, de pronto, empecé a sentir que muchos artistas, pensadores y escritores contemporáneos me estaban tomando el pelo. Y que no era un hecho aislado, casual y transitivo, sino un verdadero proceso del que parecían cómplices, además de ciertos creadores, sus críticos, editores, galeristas, productores, y un público de papanatas inconscientes a los que aquellos manipulaban a su gusto, haciéndoles tragar gato por liebre, por razones crematísticas a veces y a veces por pura frivolidad."
Es posible que todos tengamos con mayor o menor frecuencia nuestros pequeños momentos de lucidez en los que gustamos de vernos como futuros proyectos de Gandhi. Qué ironía. Esos casi desapercibidos pensamientos no sirven para mucho más que creernos con buen corazón y merecedores de un premio Nobel (¡acaso no somos todos unas estupendas personas!). Queridos lectores (si es que hay alguno además de mí), dense una palmadita en la espalda.
Pensamos en el Tercer Mundo. Pensamos que nuestros gobiernos deberían hacer más por mejorar estos países. A veces algún perspicaz cerebro cree encontrar dónde radica el problema: 'los intereses políticos de los grandes países'...
Estos tres ejemplos son una pequeña muestra de lo que a veces 'pensamos'. Esos momentos en los que a uno se le vacía la mirada. En los que uno se pierde en un sinfín de colores borrosos y nuestro 'corazón' toma la batuta. A otros les da por reconocer que el beber hasta perder el control sobre uno mismo con rigurosa regularidad no es lo mejor que un día pensaron que podían hacer con sus vidas. Algunos de mi quinta se dan cuenta de que el tiempo invertido en determinadas redes sociales es igual de eficaz que permanecer ese mismo tiempo de cara a una pared. ¿Alguno no ha visto aún lo intrascendente de hablar con una máquina?. La gente hoy día suele reunirse para hablar vía móvil. Parece ser que el boca a boca ya ha muerto. Una lástima para los que seguimos prefiriéndolo, pues cada vez habrá menos conversaciones interesantes.
Constantemente nos vendemos públicamente (aquí me dejo llevar por las aficiones de la gente joven, pero con total seguridad esto ocurre con las generaciones a las que la era 2.0 les queda demasiado nueva). Uno no tiene más que abrir su perfil de alguna red social (preferiblemente tuenti, aquí es lo que más se usa). Pronto uno se da cuenta de la cantidad de actualizaciones que 'amigos' y 'amigas' hacen de su perfil. No se limitan a escribir su intimidad en un frío, áspero, aséptico e impersonal tablón, sino que parecen tener la obligación de subir nuevas fotos en las que se les vea en su día a día. Según se rumorea, si uno no actualiza su perfil en menos de dos días, el equipo técnico de tuenti se encarga de averiguar si sigues con vida... Esto es más apreciable en los perfiles femeninos (por suerte no tengo 'amigos' con ese extravagante gusto de fotografiarse con el torso desnudo). No es que sus fotos sean de mal gusto. Muchas de ellas están de muy buen ver en gran número de instantáneas. Pero no es la estética, sino el simple hecho de que sus perfiles parecen un catálogo. Como el que va a comprar a una tienda y en esta le sacan un gran libro con todas las opciones que tiene.
¿Acaso necesito subir 3000 fotos diferentes para que la futura persona con la que tenga una relación (de amistad o de otro tipo) sepa mejor que yo qué tipo de persona soy, qué gustos y qué ropa tengo y desde cuándo?
Ahora es el típico momento que describía al principio...Uno se queda en blanco...dándose cuenta de algo que nos ha pasado desapercibido pese a su gravedad. Por desgracia estos golpes de lucidez se desvanecen en seguida. La mayoría de las ocasiones ni siquiera nos llegamos a proponer cambiar nuestro modo de actuar. Simplemente nos decimos que en otro momento. Quizás nos venga grande el propósito...Queridos míos, estáis muriendo cada vez que hacéis eso. Todo se desvanece y seguimos con nuestra rutina. Nuestro maravilloso día a día, que nos convierte en máquinas en vez de en humanos.
Pudiendo aportar algo de nuestra persona a este desagradecido mundo, ¿por qué nos conformamos con lo que cualquier otro podría hacer en nuestro lugar sin mucho esfuerzo? Cualquiera puede salir de fiesta, cualquiera puede tener 3000 fotos en tuenti, cualquiera de nosotros está capacitado para hacer un gran número de acciones que en un futuro los robots podrán hacer por nosotros. ¿Qué es aquello que solo cada uno de nosotros puede hacer? ¿Qué es aquello que sentimos la necesidad de hacer? Habrá que marcar la diferencia...o ¿sigue siendo preferible dejarse llevar?
El cómo llegué a decidir escribir esto no tiene realmente mucha importancia. Digamos que por inducción, de modo que del origen podemos prescindir.
El libro presenta diferentes teorías de la arquitectura tanto de manera diacrónica como sincrónica, siendo esta última la que añade tanto la nota de monotonía como la suficiente repetición para su aprendizaje. No es un mal libro. En uno de sus capítulos habla del urbanismo y de diversas propuestas de ciudades. Aun coincidentes en el tiempo gran parte de ellas, son muy disonantes las unas de las otras.
Es curioso: la monotonía aburre, y en el arte, devalúa. El anquilosamiento en el pasado de ciertas obras visible en su pátina (tanto física como etérea, tanto histórica como quimérica) nos demuestra que el paso del tiempo juega a su favor.
Una corriente artística puede tener muchas ventajas (funcionales) respecto a otras, pero es innegable que bebe de sus compañeras, hasta de las más adversas. Sin quererlo, lo oposición suma valor, distingue, reconoce y posterga en el tiempo, a la larga.
Leyendo sobre estos avatares del porvenir del arte me pregunto: ¿estos adalides de sus movimientos eran conscientes de la importancia que tenía aquello que desprestigiaban? Señores, sin sus menoscabados contrarios, no son nada. ¿Por qué menosprecian lo que les ha construido? Rebélense. Exterminen lo establecido.
La diversidad es riqueza. El cambio nos hará crecer. ¿Por qué esto o aquello ha de ser lo correcto? ¿Está en algún lado escrito? Pregúntense: ¿Por qué no? Si matamos a Dios, ¿qué otro poder podrá dar la suficiente autoridad como para poder convertir un principio en inquebrantable axioma?
La Física nos lo demuestra. No sabemos nada, y cada vez sabemos menos. Es lógico que montemos nuestras vidas sobre unos preceptos supuestamente inexorables, pero sabed que no lo son. Como dice la ciencia ficción, siempre habrá un universo paralelo en el que ocurra justo lo contrario... Brindo por ello. Hoy, brindo por la diversidad.